Fui a la "reunión de culto" australiana de Wim Hof... y fue muy, muy raro

Un holand√©s, un ingl√©s y un neozeland√©s entran en la carpa del Luna Park un soleado jueves por la tarde. No es un montaje convencional, y √©ste no fue un d√≠a convencional. Esta es la historia de c√≥mo me dispuse a aprender sobre la ciencia de los ba√Īos de hielo, pero accidentalmente me encontr√© en medio de una iniciaci√≥n de culto...


Antes de entrar de lleno en lo que ocurrió durante la sesión del jueves por la tarde de la cumbre Human Kind 2023 en el Luna Park de Sídney, merece la pena hacer un breve repaso de quién es Wim Hof y de qué va todo esto, en beneficio de los felizmente no iniciados.

Wim Hof es un adicto a la adrenalina reconvertido en conferenciante motivacional cuyo principal truco -quiero decir, descubrimiento científico pionero- es el frío. Concretamente, el poder del agua fría y de los ambientes intensamente fríos para provocar cambios sísmicos en la salud física, el rendimiento y el bienestar mental de las personas.

Considera que el poder del agua fría ofrece la oportunidad de cambiar el paradigma de la forma en que nos entendemos a nosotros mismos, a nuestros seres queridos, a nuestra salud y a las industrias que se benefician de nuestra salud. No es una tarea fácil, pero está firmemente comprometido con ella. Más información en breve...

Y antes de entrar en la innegable rareza de la charla, merece la pena repasar el impresionante currículum de logros y galardones de Wim, que no dejaría indiferente ni al más cínico.

En 2007, Hof bati√≥ el r√©cord mundial de mayor tiempo sumergido en un ba√Īo de hielo. En 2009 complet√≥ el reto de las Siete Cumbres, convirti√©ndose en la primera persona en escalar la monta√Īa m√°s alta de cada continente en invierno. En 2010, escal√≥ el monte Kilimanjaro en solo dos d√≠as vistiendo √ļnicamente pantalones cortos y zapatillas de deporte. En 2011, complet√≥ un marat√≥n en Finlandia a 35 grados bajo cero. En 2012, corri√≥ un marat√≥n hasta el Polo Sur en poco m√°s de cinco horas, estableciendo el r√©cord mundial del marat√≥n m√°s r√°pido jam√°s corrido en la Ant√°rtida.Fui a la "reuni√≥n de culto" australiana de Wim Hof... y fue muy, muy raro

Hof (centro) tras completar su ascensión sin camiseta al Kilimanjaro. Imagen: Rodale Books

También ostenta varios récords Guinness de resistencia extrema y sus experimentos con la terapia del frío le llevaron a desarrollar el método Wim Hof (una marca registrada, con acceso a cursos "fundamentales" en vídeo a partir de 300 dólares) que consiste en la exposición a temperaturas frías, ejercicios de respiración y meditación.

Hof se ha convertido en una sensaci√≥n de Internet en los √ļltimos a√Īos, con su trabajo ayudando a los atletas profesionales a lograr un rendimiento sin precedentes, as√≠ como m√ļltiples apariciones en los programas m√°s vistos como The Joe Rogan Experience ayud√°ndole a construir un seguimiento que averg√ľenza incluso a los influencers m√°s precoces.

En resumen, hab√≠a mucho por lo que entusiasmarse. Y aunque se me ocurren pocas maneras peores de empezar el d√≠a que con un ba√Īo helado, afront√© esta sesi√≥n -compuesta por dos conferencias seguidas de una sesi√≥n de respiraci√≥n en grupo- con sincera apertura de mente y curiosidad.

Y sin embargo, qué rápido puede cambiar la marea...

Al entrar en Luna Park, el sol pegaba con una intensidad enloquecedora. Si a esto le unimos las espeluznantes obras de arte de payasos que decoran el parque, nos damos cuenta de que se respiraba una atmósfera un tanto desquiciada.

Al entrar en la carpa principal, esto no hizo sino redoblarse. La sala estaba abarrotada de principio a fin: debía de haber más de 2.000 asistentes. Teniendo en cuenta que era jueves por la tarde y que las entradas costaban más de 199 dólares cada una, no era una cantidad insignificante...

Lo m√°s significativo, sin embargo, fue la energ√≠a que trajeron consigo: la sala era absolutamente el√©ctrica, rebosante de una expectaci√≥n palpable. Los miembros del p√ļblico estaban deseando hablar entre ellos, compartiendo historias sobre c√≥mo descubrieron a Hof y c√≥mo hab√≠a cambiado sus vidas mientras tomaban cervezas, copas de vino o, lo m√°s habitual, grandes latas de Red Bull. Prost.Fui a la "reuni√≥n de culto" australiana de Wim Hof... y fue muy, muy raro

Wim Hof haciendo lo que mejor sabe: darse un ba√Īo helado. Imagen: BBC

De esto se hizo eco una mujer con la que habl√©, que trabajaba con la agencia de relaciones p√ļblicas que dirig√≠a la gira australiana de Wim. Mientras paseaba por la ciudad a principios de semana, despu√©s de haber terminado un segmento de televisi√≥n, me explic√≥ c√≥mo la gente se hab√≠a arremolinado en torno a Hof como si fuera un mes√≠as, desesperada por hablar con √©l o incluso tocarle, dici√©ndole que hab√≠a transformado su forma de vivir. Un hombre lleg√≥ a afirmar que se hab√≠a curado la calvicie en un ba√Īo de hielo.

Enseguida me di cuenta de que no estábamos ante un mero orador motivacional o una maravilla científica: Wim Hof era una estrella del rock, simple y llanamente.

Esta sospecha se concretó nada más empezar: la sala se oscureció y apareció un vídeo en dos enormes pantallas a ambos lados del escenario. En él aparecía otro escenario, un enorme escenario de festival al aire libre, con una inmensa multitud frente a él. En el escenario aparece Wim, vestido con una larga capa negra de aspecto místico y una gran capucha que le cubre toda la cara.

Entonces, las palabras "We Are The Alchemists Of Breath" (Somos los alquimistas del aliento) aparecen en la pantalla, parpadeando una a una. Mientras tanto, el p√ļblico anima, aplaude y respira hondo, guiado por Wim. De fondo, un leve zumbido de EDM va ganando intensidad...

De repente, Wim y su p√ļblico parecen alcanzar una especie de cl√≠max: mientras la respiraci√≥n llega a su punto √°lgido, Wim grita en su micr√≥fono, todav√≠a con la capa puesta, mientras el p√ļblico se excita y extas√≠a cada vez m√°s. De repente, los sintetizadores se convierten en un aut√©ntico bombardeo de hardstyle, surgen fuegos artificiales a ambos lados del escenario del festival, el p√ļblico se deshace en sonrisas y abrazos, y Wim sigue gritando.

El p√ļblico del Luna Park est√° embelesado, y su entusiasmo parece aumentar al mismo ritmo que el de los espectadores. Tras tres minutos de alboroto, las pantallas se apagan y aparece el Hof en carne y hueso...

VEA a continuación algunos momentos del seminario de Wim Hof en Sidney.

Aunque vestido de forma algo m√°s humilde -con camiseta y pantalones cortos, descalzo, por supuesto-, acapara la atenci√≥n de la sala al instante. En cuesti√≥n de segundos, queda claro que el p√ļblico est√° ansioso por ver a Hof y que √©l es capaz de atraerlo con una sola frase.

Aunque se dijeron muchas cosas en los siguientes noventa minutos, har√© todo lo posible por resumir para que podamos centrarnos m√°s en la sesi√≥n de respiraci√≥n que marc√≥ el final m√°s extra√Īo posible de una tarde extra√Īa.

El verdadero talento de Hof reside en sus habilidades retóricas. Aunque hace muchas afirmaciones grandilocuentes sobre los poderes de su método, así como sobre su propia brillantez psicológica, entre otras:

Ser el √ļnico hombre del mundo al que se le ha inyectado E. coli y lo ha matado en quince minutos sin ayuda de medicamentos; ser el √ļnico hombre del mundo capaz de controlar la temperatura de su propia piel al sumergirla en agua fr√≠a y caliente alternativamente durante una resonancia magn√©tica; salvar a una ni√Īa de las puertas de la muerte disparando tanto su sistema inmunitario en ocho d√≠as que pudo recibir una √ļltima sesi√≥n de quimioterapia que le salv√≥ la vida; y curar la mala vista de un ni√Īo con un solo ba√Īo de hielo.

Son afirmaciones muy atrevidas, muy impresionantes y, en algunos casos, totalmente anecdóticas. Lo más impresionante es la facilidad con la que Hof se mueve entre estas afirmaciones, una serie de chistes sobre pedos y sexo que tienen a su audiencia destrozada, y su declaración de intenciones más amplia.Fui a la "reunión de culto" australiana de Wim Hof... y fue muy, muy raro

Barbudo y ba√Īado en luz: Hof sube al escenario con todo el hielo seco de un cabeza de cartel de festival. Imagen: DMARGE

¬ŅCu√°l es su misi√≥n? Levantar un "tsunami imparable de fe que no pueda ser contenido por el paradigma existente y sus mecanismos de control". Devolver "el amor incondicional a todas las familias [y] a todas las personas del mundo", "hacer que la gente sea capaz de curarse a s√≠ misma de forma independiente para llegar a un control m√°s profundo en su interior" y, de paso, acabar con toda la industria farmac√©utica, a la que no ve m√°s que como una m√°quina de generar beneficios, enriqueciendo a los accionistas con el mito de la medicina.

Lo que impresiona es la forma en que Hof es capaz de mezclar a la perfecci√≥n su informaci√≥n basada en pruebas, sus an√©cdotas, sus chistes y su ret√≥rica sorprendentemente politizada, permitiendo que los aspectos m√°s cuestionablemente veraces pasen desapercibidos mientras su p√ļblico sigue enganchado.

Aquí es donde entra en juego el siguiente ponente, el neozelandés Nigel Beach. Supuestamente, está allí para presentar y explicar la ciencia que hay detrás del método de Hof. Un simple resumen de la ciencia que presentó fue el siguiente:

Los seres humanos tienen dos sistemas nerviosos: el simpático y el parasimpático. El sistema nervioso simpático controla la "respuesta de lucha o huida", que se activa en respuesta al peligro, el estrés o la excitación, y aumenta el ritmo cardíaco, la presión arterial, la respiración, etc.

El sistema nervioso parasimpático favorece la respuesta de "descanso y digestión" y contrarresta los efectos del sistema nervioso simpático disminuyendo la tensión arterial, contrayendo las pupilas y reduciendo la sudoración. En esencia, relaja y tranquiliza.

Beach y Hof creen que el mundo moderno -el "ambiente occidental corrompido"- est√° dise√Īado para sobreestimular el sistema nervioso simp√°tico, provoc√°ndonos malestar. Las interminables notificaciones por tel√©fono y correo electr√≥nico, la presi√≥n de entrenar intensamente y tensar todo el cuerpo para las fotograf√≠as, vivir en espacios m√°s peque√Īos a temperaturas m√°s altas... Todas estas cosas activan nuestro sistema nervioso simp√°tico inducido por el estr√©s y nos hacen enfermar: "El SII es en realidad una sobrecarga simp√°tica", afirman.Fui a la "reuni√≥n de culto" australiana de Wim Hof... y fue muy, muy raro

Nigel Beach fue el científico residente de Wim durante el evento. Imagen: Stuff

Como tal, abogan por un retorno al sistema parasimp√°tico basado en la calma y la relajaci√≥n, activado por nada mejor que, lo has adivinado, el Ba√Īo de Hielo y el Trabajo Respiratorio de marca registrada Wim Hof.

Lo que realmente me llamó la atención de Beach, al igual que de Hof, fue la forma en que toda la ciencia se rocía con bromas baratas. Beach se enamora de Hof en su gag de apertura y no puede dejar de hablar de los "wowsers en sus pantalones" que obtuvo después de adoptar el método - como un medio de pasar por alto la poca evidencia dura que realmente se presenta. Hehe, duras.

Sin embargo, ese tipo de análisis es para otro día. Ahora pasamos al acto principal: la respiración guiada, que es donde las cosas se pusieron realmente raras.

Cuando acepté la invitación a la sesión, imaginé que la sesión de respiración sería un asunto tranquilo, silencioso y relativamente breve, en el que Hof compartiría algunos de los aspectos básicos de su método. Lo que obtuve fue algo mucho más intenso.

Wim volvió al escenario y, aunque enérgico en todo momento, había adoptado el aire de un televangelista, pasando de bufón inofensivo en su primera charla a apasionado predicador en la segunda.

Las luces vuelven a apagarse, pero esta vez son sustituidas por un espect√°culo de luces de baja intensidad que fluye y refluye en un movimiento similar a la respiraci√≥n. Del mismo modo, la m√ļsica new-age comienza a sonar tranquilamente de fondo. Wim ordena al p√ļblico que "aspire" al inhalar, que "suelte" al exhalar y que, despu√©s de unas cuantas rondas cada vez m√°s r√°pidas, contenga la respiraci√≥n.

La primera contenci√≥n dur√≥ un minuto y quince segundos, que ya era mucho m√°s de lo que esperaba, y me dej√≥ mareado y nervioso por continuar. Durante la contenci√≥n de la respiraci√≥n, un peque√Īo ej√©rcito de instructores aprobados por Hof empez√≥ a patrullar el suelo del auditorio, asegur√°ndose de que nadie se desmayara sin supervisi√≥n...Fui a la "reuni√≥n de culto" australiana de Wim Hof... y fue muy, muy raro

"Take it in...." Imagen: DMARGE

Durante la retención, mientras la sala se queda en un silencio sepulcral, Hof comienza a delirar, hablando en voz baja sobre cómo "la ciencia está hecha, el sentido está aquí", sobre cómo se ha enfrentado al establishment científico y ha ganado, sobre cómo nosotros también, como sus fieles seguidores, tenemos la oportunidad de hacer lo mismo...

El ciclo se repite, esta vez Hof habla un poco más alto, un poco más agresivamente, llega la retención y se pretende que dure un minuto y cuarenta segundos. Resulta que no puedo aguantar la respiración tanto tiempo, así que vuelvo mi atención a la multitud...

Están paralizados. La mayoría se sienta como un poseso en sus asientos, las venas empiezan a abultarse a los lados de la cabeza mientras luchan por contener la respiración, algunos sueltan el aliento furiosamente, enfadados por no haber sido capaces de apaciguar a su mentor y vuelven a inhalaciones intensas y agitadas que mueven todo su cuerpo.

Sin embargo, algunos aficionados especialmente comprometidos han abandonado por completo sus asientos. En el suelo de la carpa principal del Luna Park, se olvidan de la higiene de tal decisi√≥n y se tumban, miran a su mes√≠as y mueven el cuerpo de un lado a otro con la respiraci√≥n. Comenz√≥ con una se√Īora que abandon√≥ su asiento y se dirigi√≥ a la parte delantera, tumb√°ndose debajo de Hof. Segundos despu√©s, le sigui√≥ una peque√Īa multitud.

Las rondas contin√ļan. La respiraci√≥n se mantiene, y la gente se marea, algunos se agitan y se irritan, otros casi se tranquilizan. Con cada ronda, los gritos de Hof se vuelven m√°s apasionados, m√°s agresivos, m√°s intensos, contra el establishment, la industria farmac√©utica, contra los no creyentes. Por alguna raz√≥n, tambi√©n se habla mucho del l√≠quido cefalorraqu√≠deo.

A medida que se acerca la ronda final, la m√ļsica ha subido a un nivel casi ensordecedor, las luces empiezan a palpitar cada vez con m√°s intensidad. Hof se ha convertido en un cicl√≥n. A pesar de los esfuerzos de un miembro del equipo que lleva fedora en la parte delantera de la sala, que intenta desesperadamente mostrar a Wim un cron√≥metro para ayudar a guiar las rondas, las contenciones de la respiraci√≥n se han vuelto inconexas y confusas, y parecen durar tres o cuatro minutos cada vez. Estoy convencido de que muchos en la sala ya no siguen sus instrucciones, pero no por ello est√°n menos entusiasmados con su presencia.Fui a la "reuni√≥n de culto" australiana de Wim Hof... y fue muy, muy raro

"Let it go..." Imagen: DMARGE

La m√ļsica sube de volumen, las luces se encienden. El p√ļblico agita sus cuerpos: los que est√°n en el suelo se revuelven de emoci√≥n, casi hablan en lenguas. Hof grita su diatriba final mientras el p√ļblico contiene la respiraci√≥n: "¬°Cambiamos el mundo!".

La m√ļsica se detiene y todo queda en negro. Hay un momento de silencio total. De repente, las luces vuelven a encenderse suavemente y aparece Hof, sonriente: "Lo hemos conseguido", dice, "hemos cambiado el mundo, dilo conmigo".

El p√ļblico lo corea con √©l, cinco veces, en voz alta, apasionada y perfectamente. Hof inclina la cabeza y dice "gracias", antes de recibir la ovaci√≥n m√°s entusiasta que he visto en mi vida.

Hof abandona el escenario y los aplausos contin√ļan durante alg√ļn tiempo. Poco a poco se va apagando y la gente se gira incr√©dula, algunos se abrazan, otros lloran, otros callan, estupefactos.

Poco a poco, todos empezamos a retirarnos y, al volver al sol de la tarde, nos sentimos m√°s extra√Īos por la experiencia que acab√°bamos de compartir. Por un lado, fue inspirador ver a tanta gente reunida, entusiasmada por un hombre y su mantra. Por otro, era profundamente preocupante: ret√≥rica reaccionaria envuelta en chistes de pedos, todo ello pronunciado con una intensidad de culto a precios de culto.

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