Síndrome de Estocolmo: ¿qué es y cómo detectarlo?

SÍNDROME EXTRAÑOS

sindrome-de-estocolmo¿Qué es el Síndrome de Estocolmo y cómo podemos detectarlo?

El Síndrome de Estocolmo hace referencia al lazo afectivo que desarrolla una persona hacia un secuestrado o alguien que la está privando de su libertad. Cuando alguien te secuestra y te impide escapar y dejar de actuar bajo su orden, lo lógico es que tus sentimientos a hacia él estén más cercanos al odio y al desprecio, aunque también puede darse la indiferencia.

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Aunque en el 92% de los casos de rehenes esta es la actitud que toman, existe un pequeño porcentaje que reacciona a la privación de libertad con una relación afectiva y comprensiva hacia el captor. Es a esto a lo que se le conoce como Síndrome de Estocolmo.

¿Por qué aparece el Síndrome de Estocolmo en algunas personas?

Este síndrome es un fenómeno psicopatológico que carece de entidad de diagnóstica propia. De hecho, muchos expertos aseguran que no debería ser denominado “síndrome”. Más bien, se trata de un conjunto de mecanismos psicológicos que aparecen en la persona por una simple razón de supervivencia. Creando un vínculo afectivo con la persona que te está privando de tu libertad, la situación será más fácil de llevar.

Estas personas se vuelven completamente dependientes de sus secuestradores y asumen como propias sus creencias e ideas, e incluso las razones por las que están secuestrados. Por lo tanto, más que un síndrome que debe ser diagnosticado, el Síndrome de Estocolmo podría considerarse como una reacción con un comportamiento determinado a una situación concreta.

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¿Es el Síndrome de Estocolmo un mito?

Igual que hay expertos en psicología que afirma que el Síndrome de Estocolmo no debería considerarse un síndrome como tal, hay quien va más allá y asegura que este síndrome ni siquiera existe, si no que se trata, más bien, de un mito.

La incertidumbre acerca de la forma correcta de enfrentarse a él o tratarlo, incluso la propia duda sobre su existencia, ha hecho que este síndrome no sea demasiado estudiado ya que resulta complicado observar síntomas y conductas de este tipo en los casos en los que se dan. Es decir, nadie puede tratar y observar las conductas propias de este síndrome en una persona que está secuestrada.

Solo cuando son liberadas, las personas secuestradas acuden a terapia y, en la mayoría de los casos, el diagnóstico suele ser Trastorno de Estrés Postraumático.

Sin embargo, los que defienden la existencia de este síndrome, aseguran que es la razón por la que algunas personas han conseguido sobrevivir a situaciones tan dramáticas como malos tratos físicos y mentales dentro de una relación, maltrato de menores, prisioneros de guerra o miembros de sectas.

El afecto hacia el captor o persona que te tiene sometida en estos casos habría jugado un papel fundamental para que la situación pueda haberse alargado en el tiempo.

¿Por qué se le conoce como Síndrome de Estocolmo?

Este comportamiento toma su nombre de un hecho sucedido en Estocolmo en 1973. Un atracador entró en un banco armado con ametralladoras para atracarlo. Una vez dentro, la policía rodeó el banco e impidió el robo, pero el atracador tomó a cuatro empleados, tres mujeres y un hombre, como rehenes. Los rehenes fueron atados con dinamita y temieron por subida en cada momento. El secuestro duró 130 horas.

Cuando la policía consiguió liberar a los rehenes, todos se mostraron a favor del secuestrador. Durante el secuestro había desarrollado lazos afectivos hacia él de forma que se mostraron de acuerdo con sus ideas, e incluso con la que le llevó a intentar robar el banco y secuestrarlo. Tanto fue así, que una de las rehenes se unió al secuestrador en su siguiente atraco tras haberse enamorado de él.

Aunque este no ha sido el primer caso en el que se ha observado un comportamiento similar a lo largo de la historia, sí es el caso que le dio nombre a este síndrome que actualmente es tan conocido.

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Síntomas del Síndrome de Estocolmo

Aunque no todas las víctimas que han desarrollado este síndrome se han comportado de la misma manera tras ser liberadas, sí hay algunos comportamientos que coinciden y que responden a los asociados a este síndrome.

La actitud de la víctima suele ser pasivo-agresiva con respecto a su secuestrador, una actitud que responde al instituto de supervivencia.

Cuando son liberadas, las víctimas de secuestro que han desarrollado el Síndrome de Estocolmo se muestran agradecidas a su secuestrador ya que la dependencia emocional que han desarrollando durante los días de secuestro ha sido muy fuerte. El cariño, el agrado y la simpatía hacia el secuestrador son otros de los síntomas.

Más peligroso que la actitud de agradecimiento al secuestrador suele ser la actitud que las vípctimas muestran hacia la policía o cualquier autoridad que haya intentado liberarla, de las que suelen desconfiar o incluso desarrollar sentimientos negativos.

El Trastorno de Estrés Postraumático, el insomnio, la sensación de irrealidad y una mayor capacidad de alerta son otros de los síntomas de las personas con Síndrome de Estocolmo.

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