Incluso las conmociones cerebrales leves pueden "recablear" el cerebro y provocar síntomas a largo plazo.

Incluso las conmociones cerebrales leves pueden

Incluso los golpes leves en la cabeza pueden causar problemas a largo plazo, y los investigadores pueden tener ahora una idea de por qué: El cableado del cerebro puede cambiar tras una conmoción cerebral leve.

Estudios anteriores sugieren que incluso las lesiones cerebrales traum√°ticas (TBI) leves que no causan ning√ļn da√Īo estructural observable pueden desencadenar s√≠ntomas que persisten durante m√°s de seis meses. Estos s√≠ntomas van desde problemas de concentraci√≥n y fatiga hasta depresi√≥n y ansiedad.

Ahora, Rebecca Woodrow (se abre en una nueva pesta√Īa), estudiante de doctorado en la Divisi√≥n de Anestesia de la Universidad de Cambridge, y sus colegas informan de que a veces puede haber un aumento de la conectividad del cerebro inmediatamente despu√©s de una LCT leve que puede ayudar a predecir y explicar estos s√≠ntomas duraderos.

Se calcula que cada a√Īo se registran 50 millones de nuevos casos de LCT en todo el mundo, cifra que ha ido en aumento. Esta tendencia llev√≥ a los cient√≠ficos a poner en marcha CENTER-TBI, un proyecto financiado por la Uni√≥n Europea cuyo objetivo es mejorar la atenci√≥n a los pacientes con LCT.

Las conmociones cerebrales da√Īan el "puente" entre las dos mitades del cerebro

El reciente estudio, publicado en febrero en la revista Brain (se abre en una nueva pesta√Īa), utiliz√≥ datos del CENTER-TBI y descubri√≥ que, incluso en el caso de las LCT leves, en las que se espera que el paciente se recupere por completo en seis meses, los problemas suelen persistir m√°s all√° de ese momento.

"Nos sorprendió cuántos de estos pacientes tienen un mal resultado", dijo Woodrow, primer autor del estudio, a Live Science. "Fue casi la mitad".

Aunque hay tratamientos disponibles para los pacientes en cuidados intensivos por TBI moderado a grave, la comprensión de TBI leve y sus síntomas de larga duración sigue siendo pobre, dijo Woodrow, y agregó: "Hay atención limitada para esos síntomas, poco apoyo para estos pacientes."

Los cambios cerebrales identificados en el nuevo estudio apuntan a una forma de identificar qué pacientes sufrirán probablemente síntomas duraderos, así como posibles dianas para fármacos que puedan ayudar a la recuperación.

Woodrow y sus colegas analizaron los datos de 108 pacientes con LCT y 76 controles. Estos datos incluían no sólo la resonancia magnética y la tomografía computarizada estándar, que muestran la estructura del cerebro, sino también la resonancia magnética funcional (fMRI), que proporciona datos sobre la función cerebral y no se recogen normalmente para TBI leve. fMRI revela las regiones que tienen niveles de actividad que cambian en sincronía, que luego se infiere que están conectados funcionalmente.

El conjunto de datos del CENTER-TBI es √ļnico porque, adem√°s de los esc√°neres cerebrales, incluye datos conductuales, resultados cl√≠nicos y biomarcadores, seg√ļn explic√≥ a Live Science el coautor principal Emmanuel Stamatakis (se abre en una nueva pesta√Īa), cuyo laboratorio en la Universidad de Cambridge se especializa en el desarrollo de m√©todos para comprender datos de IRMf. "Esto permite relacionar la funci√≥n cerebral con el comportamiento observado", a√Īade.

Aunque las tomografías computarizadas y las resonancias magnéticas estándar no revelaron cambios estructurales en los cerebros de los pacientes con TCE, las resonancias magnéticas flexibles mostraron una conectividad significativamente mayor entre el tálamo y el resto del cerebro, en comparación con los controles sanos.

Este an√°lisis de sangre puede detectar lesiones cerebrales, pero algunos m√©dicos dicen que podr√≠a ser in√ļtil

El t√°lamo suele describirse como el "rel√©" del cerebro porque muchas se√Īales pasan por esta estructura antes de ser transportadas a otro lugar. El t√°lamo interviene no s√≥lo en funciones sensoriales primarias, como ver y oler, sino tambi√©n en diversas funciones complejas que activan varias regiones cerebrales simult√°neamente, como la concentraci√≥n, explica Woodrow.

Puede que el cerebro se adapte a las lesiones en otras √°reas del cerebro aumentando sus conexiones con el t√°lamo. Woodrow se√Īal√≥ que la posici√≥n del t√°lamo en el centro del cerebro tambi√©n lo hace vulnerable a lesiones por impactos, vengan de donde vengan, por lo que el aumento de la conectividad tambi√©n podr√≠a ser una respuesta a una lesi√≥n directa del t√°lamo.

El aumento de la conectividad en todo el cerebro ya se ha identificado en la LCT moderada y grave, y en su nuevo estudio, los autores se√Īalaron que varios estudios anteriores (se abre en una nueva pesta√Īa) (se abre en una nueva pesta√Īa) "apoyan esta hip√≥tesis de hiperconectividad adaptativa."

"A√ļn no podemos afirmar que entendamos del todo por qu√© ocurre", afirma Stamatakis. Algunos cient√≠ficos teorizan que, inmediatamente despu√©s de un traumatismo craneoencef√°lico leve, el cerebro se hiperconecta, pero que esa conectividad disminuye m√°s tarde y se vuelve menor de lo habitual, a largo plazo.

Pero Woodrow explic√≥ que en las LCT leves se pensaba que tales efectos de hiperconectividad pod√≠an ser mucho m√°s sutiles que los observados en las LCT graves y no diferir significativamente de los niveles de conectividad variables que se observan normalmente de una persona a otra. Los estudios anteriores de RMf de lesiones leves utilizaban muestras peque√Īas, de unas 20 a 40 personas, lo que limitaba su capacidad para identificar una tendencia por encima del ruido de referencia.

El estudio actual incluye "la mayor muestra estudiada con resonancia magnética funcional en estado de reposo en lesiones leves", dijo Stamatakis.

El estudio demostró que no sólo es posible identificar cambios en la conectividad tras una LCT leve, sino que las regiones en las que esta hiperconectividad es más prominente se correlacionan con determinados tipos de síntomas, como los emocionales frente a los cognitivos. Estos cambios de conectividad también se correlacionan con las concentraciones de mensajeros químicos o "neurotransmisores" en estas regiones cerebrales. Los autores del estudio sugieren que la modulación de estos neurotransmisores podría ser un objetivo fructífero para el desarrollo de fármacos para el tratamiento de la LCT leve.

A continuación, los investigadores se proponen analizar los efectos de las conmociones cerebrales repetidas, como las que suelen producirse en el deporte, para ver si las LCT tienen efectos acumulativos que podrían hacer que las consecuencias de las conmociones cerebrales fueran cada vez más graves con cada golpe en la cabeza.

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