¿Qué son los adenomas de las vías biliares y pueden provocar cáncer?

Los adenomas de vías biliares son tumores benignos que crecen en el interior del conducto biliar. Son bastante raros y no suelen ser motivo de preocupación. A veces, pueden requerir tratamiento en caso de que se vuelvan cancerosos.

La bilis es un líquido elaborado por el hígado y almacenado en la vesícula biliar. Este líquido, que facilita la digestión, se desplaza por el organismo a través de unos pequeños conductos denominados vías biliares.

Adenoma es un tumor benigno (no canceroso). Así pues, los adenomas de las vías biliares son pequeños tumores no cancerosos que se encuentran en el hígado o fuera de él. A veces también se denominan hamartomas de las glándulas peribiliares.

Aunque la investigación sobre estos tumores sigue siendo bastante limitada, las pruebas existentes sugieren que son muy poco frecuentes.

Esto es lo que hay que saber sobre los adenomas de las vías biliares, cómo saber si puede tener uno y si requieren tratamiento.

Síntomas de los ad

enomas de las vías biliares

Los síntomas de los adenomas de las vías biliares pueden incluir:

  • ictericia o coloración amarillenta de la piel y el blanco de los ojos
  • dolor intermitente alrededor del hígado o el intestino delgado. Puede sentir este dolor justo debajo de las costillas, en el lado derecho.
  • pérdida de peso inexplicable
  • indigestión
  • náuseas
  • vómitos
  • fiebre

Dado que estos tumores son tan pequeños -normalmente de entre 1 y 20 milímetros- y suelen encontrarse en el interior del hígado, suelen pasar desapercibidos hasta que se realiza una autopsia o una intervención quirúrgica por otro motivo.

Personas de cualquier edad y sexo pueden desarrollar estos tumores.

¿Suponen un riesgo para la salud los adenomas de vías biliares?

La mayoría de las veces, los adenomas de las vías biliares no son motivo de gran preocupación. El riesgo de que aumenten de tamaño o se vuelvan malignos es bajo. Eso significa que es poco probable que se extiendan a otras partes del cuerpo.

Sin embargo, a veces pueden crecer como precursores del cáncer de vías biliares. El cáncer de vías biliares es poco frecuente y no existe ninguna prueba de cribado estándar para detectarlo.

También existe la posibilidad de que los adenomas de las vías biliares aumenten de tamaño y se vuelvan dolorosos o incómodos. Si esto ocurre, el equipo médico puede recomendar su extirpación.

A menudo, los médicos no pueden distinguir fácilmente un tumor maligno de uno no maligno sin cirugía, ya que pueden parecer similares en las exploraciones por imagen. Pero los tumores grandes o múltiples pueden indicar cáncer.

Si su médico tiene alguna duda sobre el tipo de tumor que tiene, es probable que le recomiende una intervención quirúrgica, por si acaso.

Diagnóstico de los adenomas de las vías b

iliares

Los adenomas de las vías biliares suelen descubrirse por accidente durante una intervención quirúrgica abdominal o una autopsia.

Si tiene síntomas, su médico también puede intentar detectar la presencia de un tumor canceroso mediante diversas pruebas, entre ellas:

  • ecografía
  • ecografía endoscópica
  • TC
  • colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE)
  • colangiopancreatografía por resonancia magnética (CPRM)

De nuevo, si su equipo médico no puede determinar si su tumor puede ser canceroso, es posible que le sugieran extirparlo mediante cirugía como medida de precaución.

Tratamiento de los ad

enomas de las vías biliares

Es probable que no necesite tratamiento para un adenoma de las vías biliares a menos que le cause dolor o molestias o pueda ser canceroso.

En algunos casos, el médico puede recomendar una intervención quirúrgica para extirpar el tumor. La cirugía suele ser la única forma de determinar con certeza si un tumor es canceroso, por lo que puede ser una buena opción si tiene otros tumores o alguna enfermedad del hígado.

Los tipos de cirugía incluyen:

  • Resección endoscópica de la mucosa: Este procedimiento consiste en introducir un tubo endoscópico por la garganta y extirpar trozos del tumor con un bisturí. Con este método sólo pueden tratarse los tumores precancerosos o en fase inicial, pero sólo los que se encuentran cerca del punto en el que el conducto biliar se abre al intestino. También existe la posibilidad de que estos tumores reaparezcan.
  • Resección local: La resección local consiste en extirpar partes del tumor. El equipo médico puede recomendar este procedimiento si cree que el tumor es benigno pero desea reducir las probabilidades de que se convierta en maligno en el futuro.
  • Pancreaticoduodenectomía (procedimiento de Whipple): Si presenta tumores en otras zonas del tubo digestivo o su equipo médico sospecha que padece cáncer de vías biliares, puede recomendarle una intervención de Whipple. Este proceso consiste en extirpar parte del intestino delgado, la vesícula biliar, el colédoco y la cabeza del páncreas.

Si los médicos determinan que el tumor es canceroso, pueden recomendar otros tratamientos, como quimioterapia y radioterapia.

En

resumen

:

Los adenomas de las vías biliares son tumores poco frecuentes, no cancerosos, que pueden formarse dentro o fuera del hígado.

No suelen ser motivo de preocupación. Pero como puede ser difícil distinguir entre crecimientos benignos y malignos de los conductos biliares, el médico puede recomendar una intervención quirúrgica para extirparlos, por si acaso.

Su equipo asistencial puede ofrecerle una orientación más personalizada para su situación específica.

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